Introducción a la Meditación
Introducción a la Meditación

Introducción a la Meditación

La meditación no es un esfuerzo y mucho menos una obligación, es una pausa, un simple descanso o relajación que te regalas a ti mismo, una total desconexión de cualquier actividad o proceso, mental, emocional y físico. No se trata como creemos de una intensa concentración, más bien de una relajación profunda y no necesitas más que un poco de paciencia para poder recibir y experimentar todo lo que la misma es capaz de dar. La meditación es nuestro ser, es nuestra esencia misma, nada tiene que ver con nuestras acciones y no puede ser poseída, no puedes tenerla o no tenerla porque eres simplemente tú.

En muchas personas está arraigada la creencia de que la meditación significa poner la mente en blanco, tratar de no pensar en nada y así acallar la misma. Pero he podido descubrir por mí misma que de hecho es todo lo contrario, es aceptar el influjo de pensamientos, no luchar contra ellos. Una de las mejores y más brillantes descripciones que se le ha dado a esta técnica ancestral se encuentra en la obra de Osho que lleva por título “’¿Que es la Meditación?”. Nos habla de cómo la misma es una toma de conciencia, que se debería realizar con una intención de diversión, simplemente disfrutando el mero acto de sentarnos en silencio, sin pretender ningún logro con ello, sin identificarnos con lo que estamos haciendo.

La meditación ha supuesto de la mano con el yoga mi más grande tesoro y descubrimiento. Recuerdo la primera vez que se me saltaron las lágrimas al terminar una meditación. Había podido experimentar las sensaciones de una meditación guiada muchas noches desde nuestro antiguo piso, pero no fue hasta estar de vacaciones en Cuba que tuve el privilegio de asistir a uno de los talleres más lindos y transformadores que he podido disfrutar. Fueron unos encuentros mágicos, guiados de la mano de la doctora Koncha Pinos Pey en su visita a La Habana. Ahí escuché por primera vez sobre el mindfulness y la neurociencia del bienestar, el poder que tenemos mediante los pensamientos y emociones para transformar nuestra vida, así como los innovadores descubrimientos científicos en lo que respecta a los beneficios de la meditación. Siento el compromiso conmigo misma y la necesidad de sentarme a meditar cada vez más, sobre todo en las mañanas, momento del día especial para mí y cuando más receptiva me encuentro. La meditación me ha ayudado enormemente a ser más consciente de mis pensamientos, a concentrarme mejor, a tratar de no juzgarme ni ser tan exigente conmigo misma, a aceptarme y quererme cada día un poquito más. Comparto la idea de que debemos ser constantes en nuestra meditación, al igual que cuando entrenamos nuestro cuerpo haciendo ejercicio o practicando yoga también es necesario entrenar la mente con perseverancia.

Hoy la meditación es más necesaria que nunca, salvaguarda como puede resultar contra las muchas influencias que asedian nuestra energía. En un mundo repleto de consumismo, de superficialidad, de constante acción sin descanso, la serenidad que nos ofrece la meditación puede funcionar como un ancla a nuestro ser, a nuestra paz interior. La meditación nos ofrece transformación, relajación, libertad, purificación, comprensión y una mayor sensibilidad y empatía, virtuosas cualidades intrínsecas a nuestro ser. Practicar la meditación es vivir en unidad y armonía con todo ser sintiente pero es sobre todo vivir en paz con uno mismo.

¿Cómo acceder a este paraíso privado?

Hay muchos niveles de profundidad en la respuesta a esta pregunta, en principio, te daré algunos pasos sencillos para lograr una meditación efectiva:

→Escoger un lugar tranquilo, silencioso y limpio, donde en la medida de lo posible no existan ruidos externos que te puedan distraer.

→ Nos podemos sentar en el piso directamente pero podemos para más confort sentarnos encima de un cojín o en una silla, en esta última trata que los pies no estén cruzados sino intentar que nuestros pies toquen por completo el piso.

→Es sumamente importante tener la espalda recta, sin arqueos y sin tensiones, si lo sientes necesario recuéstate sobre una pared.

 →Es recomendable realizarla con los ojos cerrados para mayor concentración.

→Las manos pueden descansar ligeramente encima de las rodillas o podemos juntarlas y poner la izquierda encima de la derecha y que nuestros dedos pulgares se toquen ligeramente.

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